¡Muy buenas a todos! Hoy vamos a darle una vuelta a una de las grandes preguntas del mundillo: ¿comprar una cámara más cara te convierte, como por arte de magia, en mejor fotógrafo? La respuesta corta es que sí, pero ni de coña es por lo que te imaginas.
Yo, para que me entendáis, empecé haciendo fotos con el teléfono. De ahí salté a una Sony A58, luego a la a6300 y ahora mi cámara de trabajo principal es una Sony A7S II. Y os aseguro que cada salto ha tenido tela que cortar.
Comprar una cámara nueva y profesional cambia por completo tu forma de trabajar. Y no siempre es para hacértelo más fácil. Vamos a desglosarlo.
El Primer Salto: De la Pantalla del Móvil al Visor de una Cámara
¿Recuerdas cuando dejaste el móvil y cogiste tu primera cámara de verdad? De repente, descubres un mundo nuevo. Lo primero que te vuela la cabeza es el zoom.
Puede parecer una tontería, pero pasas del zoom digital del móvil (que, seamos sinceros, no es gran cosa) a un teleobjetivo de verdad. Coges un 70-200 o un 70-300 y alucinas. Tienes muchísima distancia, casi no pierdes calidad y ese desenfoque del fondo… ¡impresionante! Yo soy de los que se enganchó a las fotos con teleobjetivo desde el minuto uno.
Justo en ese momento, llega el típico fotógrafo flipado (yo soy uno de ellos, para qué negarlo) y te dice: «tienes que disparar en RAW«. Y tiene razón. El JPG te lo da todo mascadito, pero el RAW guarda muchísima más información, te da más calidad y más juego en la edición. Aunque muchos móviles ya lo tienen, es con una cámara cuando empiezas a entender de verdad estos conceptos básicos.
El Giro de Guion: Cuando tu Cámara Nueva y Carísima Parece Peor
Aquí es donde la cosa se pone interesante. Llevas un tiempo, controlas lo básico y decides invertir en una cámara mucho más cara. En mi caso, la Sony A7S II. Y de repente, te encuentras con problemas que antes no tenías y que, irónicamente, te obligan a mejorar a la fuerza.
Os cuento los dos «problemones» que me trajo mi nueva cámara:
1. Menos Megapíxeles = Prohibido Recortar
Suena raro, ¿verdad? Mi cámara anterior tenía 24 megapíxeles. La A7S II tiene un sensor mucho más grande, pero solo 12 megapíxeles. ¿La consecuencia directa? Se acabó el recortar las fotos a lo loco.
Esto me obliga a encuadrar muchísimo mejor cada toma desde el principio. Tengo que clavar la composición en el momento del disparo, pensando ya en el formato final para redes sociales. Ya no hay margen para arreglarlo después. Y creedme, cuando estás pendiente del modelo, de su expresión, de la luz… es fácil olvidarse del encuadre perfecto.
Además, con menos megapíxeles, los errores cantan muchísimo más. Un pequeño fallo de enfoque que antes disimulabas, ahora se ve a la legua. Te obliga a ir hilando súper fino para que todo salga bien a la primera.
2. Un Enfoque Automático «Peor» = Bienvenido al Enfoque Manual
Sí, lo has leído bien. El enfoque automático de mi A7S II es peor que el de mi cámara anterior, la a6300. Sobre todo con mi objetivo 50mm f/1.8, tengo la sensación de que no acaba de ir fino del todo.
¿Qué provoca esto? Que me veo en la obligación de usar el enfoque manual muchísimas veces para asegurarme de que la toma sale perfecta. Tienes que aprender a clavar el foco a mano. Pero aquí está la magia: en el momento en que lo clavas con esta cámara y este objetivo, la fotografía se ve increíble, maravillosa.
La Moraleja: No se Vuelve Más Fácil, te Vuelves Más Profesional
Entonces, ¿cuál es la conclusión de todo esto? Comprar una cámara mejor te hace mejor fotógrafo, no porque te lo ponga más fácil, sino porque te lo pone más difícil.
Las dificultades que te presenta una cámara profesional no son porque esté mal hecha. Es porque al aumentar tanto el grado de calidad, los errores humanos se notan muchísimo más. Y eso te obliga a buscar soluciones, a estudiar, a ver vídeos de YouTube y, en definitiva, a tener más conocimiento.
He tenido que volver a aprender a enfocar en manual. He tenido que aprender a hacer barridos de una forma diferente, pre-enfocando en un punto para clavar el sujeto en movimiento. ¿El resultado? Mis fotos de barrido de ahora son espectaculares en comparación con las de antes.
Tu Hoja de Ruta para Dar el Salto
Así que, si estás pensando en cómo mejorar, aquí va mi recomendación:
- Empieza con el teléfono: No te gastes dinero al principio. Aprende a mirar y a componer.
- Salta a una cámara de entrada: Cuando tengas algo de dinero, cómprate una que te sirva para aprender a usarla en modo manual. Entiende la apertura, la velocidad, el ISO…
- Descubre qué fotógrafo eres: Con la práctica, sabrás qué es lo que necesitas. ¿Más ráfaga y mejor enfoque para deportes (como una Sony A9)? ¿Más resolución para imprimir pósters (como una Sony A7R)? ¿O mejor sensibilidad en poca luz como yo (una Sony A7S)?
- Da el salto a la cámara profesional QUE TÚ NECESITAS: Cuando lo tengas claro, invierte. No te vas a arrepentir.
El resultado final, cuando aprendes a dominar estas nuevas herramientas, es un salto de calidad brutal. Y eso, lo siento mucho, pero con un teléfono no sucede. Te obliga a controlar cosas que antes ni te planteabas, y eso, amigos, es lo que te hace ser un profesional.
No responses yet